domingo, 11 de agosto de 2019

OPRAH WINFREY

Una de las mujeres más influyentes de su generación.
Presentadora de televisión, actriz, productora, filántropa y empresaria, Oprah Gail Winfrey nació el 29 de enero de 1954 en Kosciusko, Mississippi, USA.
Mantuvo durante veinticinco años inusitadas cotas de audiencia con su programa de entrevistas The Oprah Winfrey Show (1986-2011). Finalizada esta etapa, fundó su propia cadena de televisión, la Oprah Winfrey Network (OWN), en la que ha seguido desarrollando su labor y gozando de altísimos niveles de popularidad. Desde los años 90, publicaciones como ForbesLife o Time la han venido considerando como una de las personalidades más poderosas e influyentes del mundo.

Después de una adolescencia problemática en una pequeña comunidad agrícola, donde fue abusada sexualmente por varios parientes masculinos y amigos de su madre, Vernita Lee, se mudó a Nashville para vivir con su padre, Vernon Winfrey, un barbero y posteriormente hombre de negocios. Este tema de los abusos sexuales de Oprah no se conoció sino hasta mucho después de que su carrera estuvo bastante avanzada y fue relatado por ella misma (1).

A los diecinueve años empezó a coquetear con el mundo de la comunicación trabajando como reportera en una estación de radio de Nashville; había ingresado en 1971 en la Universidad de Tennessee, donde incluso ganó varios concursos de belleza. A los veintidós, Oprah Winfrey se trasladó a Baltimore, donde tenía una oferta para presentar un programa de televisión, People are talking. Su primera aventura en la pequeña pantalla se prolongó por ocho años, en buena parte gracias a su singular fotogenia y naturalidad ante la cámara.

Su carrera profesional dio otro importante salto en 1984, cuando la WSL-TV de Chicago la contrató para presentar un espacio matinal, el A.M. Chicago; en pocos meses Oprah Winfrey consiguió que un programa que era el último en el ranking de audiencias alcanzase la primera posición. La clave de este meteórico ascenso fue sin duda la presentadora, que aprovechó la ocasión para lanzar a nivel nacional su propio programa, The Oprah Winfrey Show. Estrenado en septiembre de 1985, fue emitido en ciento veinte canales y llegó de inmediato a diez millones de telespectadores.

A partir de entonces el éxito se convertiría en el compañero eterno de Oprah Winfrey. En 1986 The Oprah Winfrey Show era ya el programa de entrevistas número 1 de las televisiones estadounidenses, y a lo largo de veinticinco años continuaría ostentando una posición mediática privilegiada: casi treinta millones de espectadores seguían sus emisiones sólo en los Estados Unidos. Los premios, entre ellos diversos Emmy al mejor programa de entrevistas, respaldarían su trayectoria.
Cuando a mediados de los 90 el talk show estadounidense experimentó una clara deriva hacia la telebasura, Oprah Winfrey optó por sostener sus propios criterios y alejar su show de toda tentación amarillista, excluyendo de su plató las peleas a puñetazos y los asuntos escabrosos. Si inicialmente perdió algunos puntos de audiencia, pronto se vio recompensada con un incremento de popularidad y la definitiva consolidación de su prestigio, hasta el punto de que las más célebres personalidades nunca declinaron pasar por su programa.
Algunos de los ingredientes de su fórmula ganadora fueron su extraordinaria empatía, el tono íntimo y confesional de sus entrevistas y su interés por cuestiones culturales o de fondo humano como la lectura, la superación personal, el altruismo o la espiritualidad. Finalmente, después de veinticinco años en antena, Oprah dio por concluida su etapa al frente de The Oprah Winfrey Show y fundó en 2011 su propia cadena de televisión, la Oprah Winfrey Network (OWN), que pronto conocería momentos estelares: en enero de 2013 dio la vuelta al mundo su entrevista a Lance Armstrong, el ciclista estadounidense despojado de sus siete tours de Francia por dopaje.

Pero Oprah Winfrey no es sólo una célebre presentadora de televisión; la inmensa popularidad que le brindó este medio le sirvió para llevar a cabo muchas otras actividades. Fundó tempranamente su propia productora, Harpo Productions, a través de la cual consiguió retener la propiedad de The Oprah Winfrey Show y obtener pingües beneficios de su explotación, que la convirtieron desde finales de los 90 en la primera afroamericana billonaria. «La reina de todos los medios», como la llama la prensa, no se durmió entonces sobre sus laureles, sino que apostó tempranamente por las nuevas tecnologías: en 1999 creó Oxygen Media, corporación dedicada a la producción de contenidos para la televisión privada e Internet.
Oprah contribuyó asimismo a la difusión de la lectura con la sección Oprah's Book Club, incluida en su programa; ha escrito libros y ejercido la crítica literaria, dirige su propia web y es la editora de The Oprah Magazine, una revista que desde 2004 siguió la línea de su programa televisivo. También ha hecho incursiones en el mundo del cine: participó en películas tan conocidas como El color púrpura (1985), de Steven Spielberg, por la que fue nominada al Oscar a la mejor actriz secundaria; otros títulos destacados de su filmografía son Beloved (1998), El mayordomo (2013) y Selma (2014).
Además de una excelente profesional, Oprah Winfrey es una mujer preocupada por los problemas sociales. Su niñez la sensibilizó especialmente, y no ha dudado en involucrarse en diferentes acciones, tanto benéficas como de concienciación social. En 1991 llevó a cabo una campaña a favor de la creación de una base de datos de pederastas a nivel nacional. Este proyecto se transformó en la ley conocida como Oprah-Bill, hecha realidad en 1993 bajo la presidencia de Bill Clinton. Oprah impulsa además una fundación que lleva su nombre y que está dedicada a apoyar a las mujeres y niños del mundo; entre otras acciones, destina cada año millones de dólares para ayudar a estudiar a muchos jóvenes sin recursos (2).

Según la revista Forbes, Oprah es la mujer de ascendencia afroamericana más rica del siglo XX. Para el año 2000 contaba con una riqueza neta de 800 millones de dólares y, para el año 2014, la cifra ascendía a casi 3.000 millones; estas cifras, además, la sitúan entre las personas más influyentes del mundo. La revista Life la aclamó como la mujer más influyente de su generación y, en 2005, Business Week la nombró la mayor filántropa negra en toda la historia estadounidense (1).

Oprah’s Angel Network, una fundación que creó en el año 2000, ha recaudado más de 51 millones de dólares que se han destinado a obras de caridad, incluyendo la educación de niñas en Sudáfrica y socorro para las víctimas del huracán Katrina (1).

Al ser considerada como una persona influyente del ámbito social, Oprah ha considerado importante que sus apoyos a causas políticas y sociales se hagan sentir entre su público. El fenómeno de esta naturaleza que más sonó fue su ferviente apoyo al candidato presidencial del Partido Democrático, Barack Obama, en diciembre de 2007, influyendo en sus grandes masas de seguidores para que votaran por él. De hecho, se unió a Obama en una serie de mítines en Iowa, New Hampshire y Carolina del Sur, siendo ésta la primera vez que Oprah apoyaba tan activamente una campaña de un candidato para un cargo político (1).

El evento más grande de este corte fue en el estadio de fútbol de la Universidad de Carolina del Sur, ​​al cual asistieron aproximadamente 29.000 personas, rebasando la capacidad del recinto. El Dr. (Martin Luther) King soñó esto. Pero simplemente no podemos soñar más”, dijo Oprah en un discurso que dio a la multitud, “Tenemos la oportunidad de votar y hacer ese sueño realidad mediante el apoyo a un hombre que no sabe exactamente lo que somos, pero que sabe lo que podemos ser”. (1)
Desde 1982, Oprah ha estado en un noviazgo con el ejecutivo de relaciones públicas, Stedman Graham, en lo que ellos llaman una “unión espiritual”, lo que supone que es muy poco probable que vayan a contraer matrimonio en algún momento. La pareja vive en Chicago, aunque Oprah también tiene mansiones en Montecito, California; Rolling Prairie, Indiana; y Telluride, Colorado. (1)

Fuente: Portal Tentulogo

domingo, 19 de mayo de 2019

GUADALUPE ZAPATA (1841-1933)


Guadalupe Zapata. Cofundadora de Pereira

Artículo escrito por: Alexander Cuervo Varela[1]

Guadalupe Zapata nació en 1841 en Carolina del Príncipe (Antioquia) y falleció en noviembre de 1933 en Pereira. Ella estuvo presente en la misa de refundación de la ciudad, presidida por el padre Cañarte en agosto de 1863.
De hecho también aparece en el censo poblacional realizado en 1867, el más antiguo que existe, donde figura con 28 años de edad, soltera y madre de María de Jesús. “Ella estaba asentada en un pequeño caserío antes de la fundación, se dedicaba a lavar oro cerca de la plaza de Bolívar y tenía una fonda caminera que los clientes bautizaron Las Lupes”, señala Cuervo
Como reconocimiento a su condición de fundadora, mediante la Ley 70 de 1870 le fueron tituladas 35 hectáreas en el proceso de entrega de tierras que se realizó en la naciente ciudad.
Pero cuando murió no hubo decreto de honores, como sí ocurrió con otros fundadores de Pereira y fue sepultada en la bóveda número 70 de la galería San José en el cementerio San Camilo. Sus restos permanecieron allí durante 80 años, hasta que los historiadores se volvieron a ocupar de ella y en el 2013, en la conmemoración del sesquicentenario de Pereira, fueron trasladados al mausoleo de los fundadores en la Catedral Nuestra Señora de la Pobreza.

¿POR QUÉ EL OLVIDO?
Para el investigador Alexander Cuervo, Guadalupe Zapata terminó marginada y excluida por parte de los narradores de la época por ser una mujer negra.
Y a tal punto llegaron los niveles de negación de la condición de su raza, que en el acta de defunción expedida por el despacho parroquial ni siquiera aparece como negra sino como mestiza.
“Ella es la antítesis de la narrativa del poder concentrado en los titanes, los héroes y los prohombres. El hombre blanco, antioqueño y católico es la representación del fundador que hacen todos los cronistas. El papel de la mujer es el de abnegada y sumida dedicada al hogar”, explica el investigador.
Lupe aparece como madre soltera e independiente, la cual rompe con la representación de la mujer abnegada. Incluso es considerada como libertina desde la mirada católica que alimentaban las élites de la sociedad manizaleña.
“Guadalupe bien podría representar a la mujer pereirana, pero probablemente por el hecho de ser negra terminó excluida como referente de su género. Pero ella es una especie de adalid que nos ayuda a entender como Pereira se construyó con el aporte de muchas poblaciones, en este caso la comunidad negra”, apunta el investigador.
Guadalupe, agrega, ayuda a explicar esos fenómenos de marginalidad estructural y de exclusión que pretende sacar estos sectores sociales al extremo porque no están dentro de esa categoría representacional.

EL APARTHEID
Según Alexander Cuervo, esto constituye una especie de apartheid mental, en donde la representación de la ciudad estaba ligada a una especie de eugenesia que para evitar la degeneración de la raza proponía traer más blancos europeos.
“Si bien la población no estaba segregada, en la cabeza de muchos existían representaciones y prejuicios frente a sectores poblaciones, en este caso los negros”.
Esto va en contravía de las tendencias actuales que se enfocan en reconocer a Pereira como una ciudad intercultural que ha tenido el aporte de muchas poblaciones y donde hay una eclosión de nuevos discursos y grupos sociales.
En el libro sobre esta investigación que se publicará en breve, se planteará que Pereira es una urbe más inclusiva e intercultural, donde se necesita dar la discusión sobre cómo esa construcción histórica contribuyó a que ciertos sectores quedaran marginados, excluidos e invisibilizados.

AL FIN JUSTICIA
Tuvieron que pasar ciento cincuenta años para que la negra Guadalupe Zapata pudiera entrar a la historia del proceso fundacional de Pereira. Tan solo fue ayer en la mañana, cuando sus restos mortales fueron trasladados del cementerio San Camilo al osario reservado a las familias acomodadas de la ciudad, en los sótanos de la catedral de Nuestra Señora de la Pobreza.
A las 10 y 48 de la mañana y cuando discursos iban y venían, para reivindicar este acto simbólico de justicia y memoria, el lugar quedó a oscuras: una falla en el fluido eléctrico le puso más emotividad a la sesión a la que asistieron sus familiares, un puñado de afros y miembros de la Academia de Historia. “Todos quedamos del mismo color…”, dijo jocosamente Carmen Emilia Zapata, tataranieta de la cofundadora de Pereira.
Sonó el himno de la ciudad, se invocó a Hugo Ángel Jaramillo y su Pereira, espíritu de libertad. Alvaro Zuluaga, miembro de la Academia reivindicó a Rigoberta Menchú, cuando la premio nobel de la paz dijo “El racismo ha sido históricamente una bandera para justificar las empresas de expansión, conquista, colonización y dominación (…) de la mano de la intolerancia, la injusticia y la violencia”. Hubo aplausos y sonrisas cómplices.
El 30 de agosto de 1863, Guadalupe se levantó más temprano que de costumbre. Descalza y con su pañolón negro que le cubría su pelo quieto se dirigió hasta la improvisada capilla donde el padre Remigio Antonio Cañarte ofició la misa protocolaria, con la que iglesia y feligresía legitimaban el proceso de poblamiento iniciado por colonos de todos los colores treinta años atrás, según admiten los historiadores Víctor Zuluaga y Sebastián Martínez.
Los más conservadores dicen que se trató de un olvido. Lo más liberales que exclusión. Lo que fuera pero el nombre de Guadalupe Zapata fue borrado de la lista oficial de quienes participaron en la ceremonia religiosa. No fue suficiente su devoción ni su ascendencia entre los primero habitantes de la villa. Desde entonces los negros quedaron vetados de hacer parte de la memoria narrativa de la ciudad.
Guadalupe murió de 103 años de edad en 1933. Fue sepultada en el cementerio de San Camilo. Hacia 1958 su nombre fue rescatado del olvido y con el bautizaron el parque de la naciente Cuba, un barrio –hoy ciudadela- fruto de la lucha popular por la vivienda, transformado en la actualidad en un “parque sin alegría”, como tituló un periódico local, por las obras del Megabus.
“Ahora queremos que su imagen presida el parque”, clama su tataranieta. El monumento de la negra Guadalupe ya está listo. Fue elaborado por el escultor negro Pedro Pablo Segura. Los familiares están pendientes que el senador Soto “dé la orden y autorice”, según dice Carmen quien luego de peregrinar por los laberintos oficiales logró que los huesos de sus tatarabuela estén junto a los del padre Cañarte, el mismo que borró su presencia en la misa fundacional de Pereira.
La entrada de Guadalupe al panteón de los patriarcas no acabará con el racismo, menos con la discriminación, la negación y el olvido, pero de todos modos como se dijo este 12 de octubre de 2013 en la cripta de la oligarquía local, “los tiempos de Dios” se encargan de hacer justicia, y sobre todo de develar la verdad sobre el papel de los negros, mulatos, pardos, tercerones y cuarterones en la construcción social de este territorio llamado Pereira.
Guadalupe Zapata, junto a otros tantos afros descendientes representa a esa nación que aún está por construir en medio de la exclusión, la violencia y el olvido, fruto de la racialización de la sociedad y la opresión sobre las mayorías subalternas. La memoria de esta negra grande de Pereira abre el camino hacia una sociedad más pluralista, democrática y justiciera en el siglo XXI. “La lucha continua con dignidad como Guadalupe lo hizo”, dijo uno de los voceros del colectivo Cimarrón.
Si porque como ella hoy por hoy deambulan miles de afros por nuestras ciudades estigmatizados no solo por pobres sino por negros y para quienes la esclavitud solo ha cambiado de modales. Incluso, como le ocurrió a una de mis estudiantes de San Andrés y Providencia, cuando fue víctima de la xenofobia en el ascensor del edificio donde reside. “Fue la peor humillación de mi vida”, recuerdo que dijo.
Mientas Guadalupe entra a la historia de Pereira miles de afros e indígenas han sido expulsados de sus territorios ancestrales por la voracidad capitalista que dinamiza la guerra por la apropiación de los recursos del suelo y el subsuelo de la nación. Por eso mismo traigo a colación a F. Dostoieswski, quien en Memorias del subsuelo, dijo “el romanticismo anula en mí el sentido de la realidad”.
Gracias al profesor e historiador Jaime Ochoa Ochoa por promover este acto de elemental justicia. Pereira no solo es la villa de Cañarte, sino también la villa de Guadalupe Zapata y su descendencia que ayer se zafó una de las tantas cadenas que la atan al olvido y la humillación. Más que en un panteón donde reposan los huesos de sus amos, Guadalupe vivirá por siempre en el corazón de quienes amamos la libertad.


ARTICULOS:



[1] Etnoeducador con maestría en historia, en desarrollo de una investigación titulada “Mujer, subordinación y poder; Guadalupe Zapata y la narrativa fundacional de Pereira: voces y silencios”.

domingo, 31 de marzo de 2019

DORIS HINESTROZA GUTIERREZ 1954-2019

Doris Hinestroza fue una maestra. Nació en Darién (Valle del Cauca) en 1954 y falleció en Cali el 12 de febrero de 2019. Madre de Ana María y abuela de Alejandro. Docente Universitaria por más de 40 años en la Universidad del Valle.

Era Profesora Titular de la Universidad del Valle, Directora de la Revista de la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas, y Vicepresidenta del Consejo Directivo de la Sociedad Colombiana de Matemáticas.


Hizo su doctorado en Matemáticas Aplicadas en la Universidad de Cincinnati, USA; durante estos estudios, fue distinguida con la invitación a participar como ponente en el congreso de Matemáticas Aplicadas en Washington, honor que fue concedido a solo 10 mujeres que trabajaban en el área. Fue la primera egresada de la Maestría en Matemáticas de la Universidad del Valle en 1982. Su pregrado fue como Matemática de la Universidad del Valle en el año 1977.


Durante su ejercicio, Doris fue:

·        Decana de la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas
·        Vicedecana Curricular
·        Jefe del Departamento de Matemáticas
·        Directora del Posgrado de Matemáticas  
·        Miembro activo de los comités tanto del Departamento de Matemáticas como de sus programas académicos.

Escribió más de 10 artículos en revistas nacionales e internacionales indexadas, fue ponente en numerosos congresos e invitada como profesora visitante en varias universidades e institutos de renombre mundial. Dirigió varios trabajos de grado, trabajos de investigación y tesis de doctorado.


RECONOCIMIENTOS:

·        Profesora Distinguida en 1997

·        Maestra Universitaria en el 2010.

Su gran amor y compromiso con los pobres llevó a Doris a crear la Fundación Doris Hinestroza, que tiene como objetivo ayudar con la matrícula y un estipendio económico a estudiantes necesitados.


ARTICULOS: 



miércoles, 24 de octubre de 2018

JAIME AROCHA RODRÍGUEZ


JAIME AROCHA. Antropólogo. Nació en Bogotá en abril de 1945. Investigador Emérito (IE) - Convocatoria 781 de 2017 Colciencias

El antropólogo Jaime Arocha ha dedicado parte de su vida académica a la reconstrucción histórica de la diáspora africana, sus permanencias culturales en Colombia y el seguimiento a las luchas de quienes pertenecen a uno de los grupos más excluidos y violentados de la nación. Aunque la realidad que viven estas sociedades no sea la más amable, conserva la esperanza de que la fortaleza organizacional derive algún día en la reparación del daño sufrido.

No es integrante de las culturas afrocolombianas y tampoco se crió propiamente en sus áreas de influencia, sin embargo, las defiende con tenacidad, en público y en privado, a través de investigaciones y cátedras que apuntan a demostrar su papel fundamental en la conformación de la nación y el aporte de lecciones de convivencia pacífica, cuidado del medio ambiente, conservación de la identidad y sueños de paz.

A lo largo de 40 años de ejercicio profesional, Jaime Arocha Rodríguez ha tratado de recorrer parte del Eje Cafetero, de ambos litorales, del Caribe Insular y de la zona plana del norte del Cauca en busca de información que le ayude a documentar la riqueza de las “Afrocolombias” y el racismo que se ejerce contra sus miembros.

Por esa razón, como uno de los fundadores del Grupo de Estudios Afrocolombianos de la Universidad Nacional de Colombia, intenta posicionar en el currículum académico de la escuela y la educación superior la discusión sobre la segregación de la que son objeto estos colombianos.

“Muy pocos quieren escuchar y aceptar que en Colombia se asiste a una combinación entre determinismo racial y determinismo geográfico. El primero sostiene que, supuestamente, existen razas inferiores y razas superiores, y el segundo, se caracteriza por el discurso referente a que el atraso, el salvajismo y la incapacidad de raciocinio son propios de las regiones tropicales, cálidas y húmedas, en contraste con el progreso que se le atribuye a la zona montañosa”. En opinión del académico, superar este paradigma contribuiría a hacer justicia con descendientes de comunidades agredidas desde hace más de 400 años.

Sus investigaciones hasta la fecha han girado en torno a la génesis de lo afro, las características de las culturas que han creado los descendientes de los cautivos africanos en Colombia, incluyendo los sistemas productivos sustentables y su relación con el medio ambiente, los medios de resolución pacífica de los conflictos que afloran con sus vecinos indígenas o campesinos, así como los efectos del conflicto armado que les es ajeno, incluyendo la inserción urbana de los desplazados.

En la opinión del antropólogo, el mayor problema que enfrenta su disciplina es la invisibilidad de la que han sido objeto estos grupos por cuenta del ‘andinocentrismo’, una forma de pensar muy arraigada en los colombianos. “Por ejemplo, en el Chocó, considerada una de las zonas más biodiversas y ricas del mundo, no se consulta con las comunidades afectadas las políticas que se ponen en marcha en la región, el gobierno central no se ubica desde las lógicas y la cultura de los pueblos étnicos y eso se traduce en megaproyectos de desarrollo infraestructural y económico, liderados por multinacionales, como el del monocultivo de la palma aceitera. Debido a la deforestación que implica y a los insumos químicos que requiere, esa forma de producción industrializada perjudica al ecosistema de selvas húmedas tropicales y aniquila los terrenos cuyo cultivo desembocaba en la seguridad alimentaria de los lugareños. De igual forma, a ellos los transforma, de campesinos autónomos, en unos trabajadores cuyas condiciones socioeconómicas son parecidas a las que rodearon la vida de los esclavizados”.

Orígenes de una pasión
Este académico estaba destinado a la Ingeniería Mecánica, carrera que cursaba hacia 1963 en la Universidad de Los Andes, en Bogotá, su ciudad natal. No obstante, un trabajo de extensión universitaria de su alma máter lo llevó al departamento de Córdoba, territorio caribe, y lo puso de frente a la gente de ascendencia africana, de la cual quedó enamorado al ver un fandango y estremecerse ante el ritmo de las cumbiamberas, cuyos manojos de velas iluminaban los cobres de la banda pelayera (grupo musical).

“—Bailen muchachos—, nos dijeron, pero en dos ocasiones estuvimos a punto de ser objeto de sendas puñeteras: una, cuando sacamos a bailar a unas muchachas que estaban debajo del alero de una casa grande y señorial. No sabíamos que su localización indicaba que ya se habían casado y tan sólo podían bailar con el permiso de sus maridos. La segunda fue cuando rehusamos soltarles nuestras parejas a los hombres que se nos acercaron en pleno baile y nos dijeron ‘dame el barato’. Con todo y la vergüenza por las equivocaciones, de esa fiesta salí con una nota mental que decía ‘Sociología en la Nacional’, a la cual la reemplazó la afirmación de ‘un fandango me volvió antropólogo’”. 

El evento coincidió con la presencia en su universidad de dos figuras claves para la Antropología en el país: Gerardo y Alicia Reichel-Dolmatoff, pioneros de los estudios de arqueología y antropología cultural sobre la gente de la llanura Caribe y la Sierra Nevada de Santa Marta. En un curso que hoy llamaríamos “de contexto”, le abrieron las puertas de dicho saber a más de un joven que luego abandonó sus estudios iniciales para seguir el rastro de tiestos, culturas antiguas y vigentes. Junto a la de ellos, la de Nina de Friedemann fue otra de las grandes influencias académicas que recibió Arocha. Esta antropóloga bogotana, de ancestro boyacense, hizo grandes aportes a los estudios afrocolombianos entre los años de 1970 y 1990.

Adelantando en su compañía una investigación relacionada con el etnodesarrollo de los grupos negros en Colombia, se enfocó en las “concheras”, mujeres que se dedican a extraer el molusco piangüa de los manglares ubicados entre Tumaco y Guapi (Sur del Cabo Corrientes). En ese trabajo de campo ratificó que la Antropología debía dejar de ser neutral ante las violaciones de derechos humanos que sufrían continuamente indígenas y afrodescendientes. “En el transcurso de la etnografía (descripción detallada de la tecnología, formas de producción, organización social y política y universos simbólicos compartidos por una comunidad) que le dio vida al libro De sol a sol se consolidó en mí una convicción de que los antropólogos nos debemos a los pueblos para los cuales trabajamos y no necesariamente a la comunidad científica”, recuerda.

Este testimonio sobre la masacre de Bojayá, efectuada por la guerrilla FARC el 2 de mayo de 2002 en el Atrato Medio, Chocó, refleja uno de los grandes impactos que ha tenido el conflicto armado en las poblaciones afrocolombianas del Pacífico en las últimas décadas. La mañana de ese fatídico día, la población se vio en medio del fuego cruzado entre guerrilleros y paramilitares que se disputaban el territorio, y 300 pobladores decidieron ocultarse en la capilla San Pedro Apóstol, sin saber que minutos después la guerrilla dispararía contra la edificación tres cilindros de gas- bomba, uno de los cuales destrozó el techo, cuyos fragmentos mutilaron a 114 hombres, mujeres y niños y le quitaron la vida a otros 119 que también se ocultaban a la espera de que un milagro los salvara.

“El éxodo forzado que ocasionó el hecho, impidió que los sobrevivientes realizaran los ritos fúnebres a los cuales estaban acostumbrados antes de enterrar a sus familiares, dándole un golpe mortal a su cultura”, señala el profesor Jaime Arocha. Precisamente esa realidad que viven estos nacionales por cuenta del conflicto armado es su último tema de investigación, que se articula a un esfuerzo de su grupo de estudios para lograr “que la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación enfoque de una manera más decidida la desposesión territorial y social de la cual han sido objeto los afrodescendientes, no sólo como consecuencia de la guerra, sino de modelos de desarrollo que pasan por alto los derechos que la Ley 70 de 1993 por fin les reconoció a esos pueblos”.

A pesar de que el organismo fue creado en el año 2005 para darle respuesta a los familiares de las víctimas del conflicto colombiano sobre su paradero y, de paso, jalonar procesos de justicia, hasta ahora (finales del 2007) incluía a las comunidades negras dentro de un grupo general, pese a que han figurado entre las más afectadas por la violencia armada en la últimas décadas.

Dicha violencia se enmarca en una disputa del territorio por parte de grupos de narcotraficantes que buscan una salida pronta al mar para la cocaína y por guerrilleros y paramilitares asociados al negocio. Según el Observatorio del Programa Presidencial de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario, “desde comienzos de la década del ochenta, narcotraficantes de Antioquia han venido comprando tierras cercanas al mar en Acandí y Ungía, en el Golfo de Urabá, y en Juradó, en el norte del departamento; los grupos del Valle del Cauca han comprado en Bahía Solano y Nuquí, también junto al mar, al sur. En Condoto y siguiendo la carretera que comunica con Pereira, han comprado tierras algunos narcotraficantes de Risaralda”. De igual forma, desde finales de los años 80 “la insurgencia logró una fuerte presencia en la parte montañosa del departamento y la actividad de estructuras de autodefensa provenientes del Urabá antioqueño se expresó en cambios bruscos en los indicadores de violencia (homicidios y desapariciones)”, señala la entidad. El conflicto se intensificó desde 1996 con numerosas masacres y tuvo como pico máximo precisamente el año 2002.

Ante este panorama, investigaciones académicas que llamen la atención sobre la riqueza cultural de estas comunidades y los impactos nocivos del conflicto adquieren gran valor para generar políticas públicas destinadas a proteger la integridad y el legado de los pueblos étnicos. Esa es precisamente la intención de Jaime Arocha, a quien le cambia la voz, se le frunce el ceño y se le agita el corazón cuando habla de las injusticias que viven a diario los afrocolombianos.

Heredero de los mejores
Pese a ser uno de los científicos sociales contemporáneos que más duro habla sobre el tema y que más aportes ha hecho al reconocimiento de lo afrocolombiano, Jaime Arocha no es el único dedicado a esa labor, aunque es privilegiado por haber bebido de una valiosa fuente de conocimientos, conformada por autoridades como Manuel y Delia Zapata Olivella, el padre José Rafael Arboleda (alumno de Meville Heskovitz, uno de los primeros autores que plantearon persistencias de las memorias de África en América), Aquiles Escalante (pionero de los estudios afro con el libro El negro en Colombia) y Nina de Friedemann.

En la Universidad Nacional comparte labores con los docentes creadores del Grupo de Estudios Afrocolombianos: Claudia Mosquera y el africano Maguemati Wabgou, y en el ámbito nacional hace parte de una nutrida red de investigadores asociados a universidades públicas, privadas y a observatorios como el del Caribe Colombiano. Adicionalmente, ha sido profesor visitante en el Instituto de Altos Estudios en Ciencias Sociales (París, 1989), Rockefeller Visiting Scholar del Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de la Florida (Gainesville) y miembro del Comité Científico del programa UNESCO La Ruta del Esclavo (1998-2006).

Este antropólogo se formó como magíster en la Universidad de Columbia (Estados Unidos) en 1973, bajo la égida de Charles Wagley, luego hizo estudios de doctorado (1975) con la tutoría de Allen Johnson. Sin embargo, su prioridad inicial consistió en el estudio de las causas de la violencia en un municipio caficultor del Quindío. De ahí pasó a las primeras investigaciones de terreno en la zona plana del norte del Cauca y a finales del decenio de 1970 entró en contacto con Nina S. de Friedemann para profundizar en los diagnósticos sobre la orfandad en la cual se mantenían los estudios sobre los afrocolombianos y luego diseñar un proyecto de etnodesarrollo.

A esos años se remonta el interés por el Pacífico y la guía que en 1998 comenzó a ofrecerle a la entonces estudiante de Comunicación Social Stella Rodríguez, cuyo trabajo de terreno se enfocó en “los culimochos” de la costa nariñense. “La lección de ellos es que para portar la cultura afrocolombiana no se necesita tener la piel morena. Se trata de pueblos que aseguran descender de navegantes vascos que no abandonaron las costas de mulatos después de abolida la esclavización y que de ese modo fueron adquiriendo las competencias propias de los afrocolombianos, no sólo la de fabricar marimbas, sino la de afinarlas siguiendo escalas que se remontan al África Occidental y Central, bailar currulao y contar las historias de la Araña Ananse, a quien llaman Anancio”, comenta el académico.

“Soy un afro optimista”
Arocha se formó dentro de una familia “interétnica”: madre bogotana y padre barraquillero, que lo hizo permeable a la identidad caribeña. Esta lo atrapó posteriormente gracias a las expresiones de los cordobeses con los cuales entró en contacto a comienzos de los años 60. Aunque señala que en estricto sentido no puede ser llamado “afrocolombiano por adopción”, sí afirma con orgullo tener una gran sensibilidad frente al tema y se lamenta indignado de que el sistema educativo les niegue a colegiales y universitarios la posibilidad de conocer las riquezas de las culturas afrocolombianas.

Precisamente esa indignación lo ha movido a poner en contacto a sus estudiantes de la Universidad Nacional con los actores mismos del movimiento afro. “Esta institución tiene estudiantes bastante críticos y cuando uno les muestra que los afrocolombianos figuran de una manera marginal en el programa de la carrera de Antropología, tratan de articularse con fuerza”. Por esa razón y, tal como él lo afirma, su grupo de investigación es pequeño (tres docentes) pero con una audiencia marcada.

El reconocimiento a su labor no sólo se refleja en la alta asistencia de alumnos a sus clases (Investigación social, Problemática colombiana y territorialidad afrocolombiana, Antropología especial, Afrogénesis y Laboratorio de investigación social), sino que la Facultad de Ciencias Humanas le dio un galardón a investigación meritoria en el 2004, por el trabajo Ellegguá y los caminos de la tolerancia. Se trataba de un programa de formación permanente de docentes del Distrito Capital sobre la Cátedra de Estudios Afrocolombianos que contempla la Ley 70 de 1993 para los niveles de básica primaria y secundaria en todo el sistema educativo. Sin embargo, quizás el premio más significativo lo haya constituido el Guachupé de Oro, que en 1999 le entregó la Fundación Colombia Negra, por la visibilización de los aportes de los cautivos africanos y sus descendientes a la formación nacional.

“El tema del andinocentrismo es complejo, pero la pelea por reivindicar lo afro no está perdida, eso es lo que todavía me mantiene aquí. De todas formas, la esperanza está puesta en que organizaciones como las del Nariño y el Chocó logren abrirse camino en medio de la adversidad”. 

Hasta julio de 2011 fue profesor asociado del Departamento de Antropología e investigador del Centro de Estudios Sociales de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional de Colombia, donce creó el Grupo de Estudios Afrocolombianos, pionero en investigaciones de terreno tales como el Estudio Socioeconómico y Cultural de los Afrodescendientes que Residen en Bogotá, el cual fue publicado con el nombre de Mi Gente en Bogotá, gracias al auspicio de la Secretaría de Gobierno del Distrito Capital.

RECONOCIMIENTOS
·         Reconocimiento afrocolombiano "Líderes que educan”, MINISTERIO DEL INTERIOR MININTERIOR – Mayo de 2018
·         Proyecto UNESCO La Ruta del Esclavo, - Octubre de 2004
·         Convocatoria Orlando Fals Borda, UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA SEDE BOGOTA – Abril de 2009
·         Proyecto UNESCO La Ruta del Esclavo, - Octubrede 2004
·         Rockefeller Visiting Fellow, UNIVERSITY OF FLORIDA UNIVERSIDAD DE LA FLORIDA - de 1996
·         Investigación Meritoria, FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA - de 2004
·         Cuatro Décadas de Compromiso con la Construcción de la Nación, FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA SEDE BOGOTA - de 2006
·         Guachupé de Oro, FUNDACION COLOMBIA NEGRA - de 1999.

Pagina de Jaime Arocha: https://fondojaimearocha.com/

jueves, 30 de agosto de 2018

TUCIDIDES PEREA ROSERO 1944-2012


TUCY PEREA. Profesor, Escritor, Investigador y Conferencista Nacional e Internacional Deportivo. Uno de los afrocolombianos más preparado en el campo deportivo. Se especializo en  Estructuración de Proyectos Deportivos, Diseño y estructuración de Centros y Escuelas de Formación Deportiva y Capacitador Docente para cursos y seminarios. Igualmente dedicado a la investigación científico deportiva.

Nació en Istmina (Choco) el 19 junio del 1944  y falleció el  29 noviembre 2012 en Cabuyaro (Meta).  Su primaria la realizó en el Instituto San Pablo, de Istmina (Chocó) y su secundaria en la Normal Nacional Piloto para Varones de Medellín. Su esposa: Genid Rodríguez de Perea con la cual contrajo matrimonio el 27 de Febrero de 1971, permaneciendo unidos hasta el día de su muerte. Sus padres fueron: Abigail Perea Sanclemente y Natalia Rosero Chamorro. Sus hermanos: Humberto, Neli, Nilda, Ita y Eustorgio Perea Rosero

Sus hijos en orden cronológico de mayor a menor:
·                           Tucidides Perea Rodríguez
·                           Natalia Perea Rodríguez
·                           Abigail Ernesto Perea Rodríguez
·                           Ricardo Leonardo Perea Rodríguez

Tucy tuvo 7 hijos más fuera del matrimonio.

EXPERIENCIA LABORAL
o   Director de programas de formación deportiva en los distintos deportes, con teoría y práctica. Especializado en diferentes campos del deporte. Asesor en distintos deportes, en la creación de clubes, escuelas y centros de formación deportiva, asesor y capacitador a educadores, entrenadores, deportivos, padres de familia, empleados deportivo de todo orden, sociedad en general.
o   Entrenador y técnico deportivo en diferentes categorías, llevando procesos de formación desde niños hasta nivel olímpico y mundialista, con altos conocimientos de fundamentación técnico – táctica y organizativa.
o   Miembro de la Asociación Colombiana de Profesores de Educación Física
o   Miembro de la Asociación Bogotana de Entrenadores de Fútbol Presidente
o   Director Administrativo del Club Escuela Colombiana de Fútbol Tucidides Perea Rosero –ESCOFUTUPER
o   Presidente y Director Administrativo del Club Deportivo –CORPOAFRO (En sus escuelas de Fútbol, baloncesto, voleibol y microfútbol)
o   Representante Legal de la Corporación, Social Cultural y Deportiva Afrocolombiana -CORPOAFRO
o   Consultivo Distrital de las Comunidades Negras del Distrito Capital

ESTUDIOS
o   Licenciado en Educación Física, Recreación y Deporte con especialización en investigación, administración y alta gerencia deportiva. Autor de 52 libros relacionados con reglamentación y conformación deportiva.
o   Estudios de capacitación, actualización y especialización en educación Física y deportes niveles I, II, III y IV. Facultad de Educación. Universidad del Valle. Santiago de Cali - Valle. 1.966- 1.969.
o   Estudios de Administración de Empresas. Universidad Tecnológica del Chocó Diego Luis Córdoba. Quibdó – Chocó. 1.975.
o   Especialización y actualización en Turismo Ecológico, poblacional y acuático – Ecología de las poblaciones - Universidad INCCA de Colombia 1.987.
o   Especialización y actualización en pedagogía del deporte en la escuela secundaria. Universidad Pedagógica Nacional. Bogotá 1.988.
o   Especialización y actualización en Nuevo Diseño Curricular y Fundamentos Pedagógicos. Pontificia Universidad Javeriana. Bogotá 1.989.
o   Especialización y actualización en Periodismo Deportivo Internacional “El periodismo Deportivo Siglo XXI “ Universidad Central de Colombia y Coldeportes Nacional. Bogotá 1992.
o    
ESTUDIOS DE ESPECIALIZACIÓN A NIVEL INTERNACIONAL
o   Cursos, congresos y seminarios de capacitación profesional en educación Física y recreación dictados en las diferentes universidades colombianas y por las diferentes entidades. 1.966 - 1.996.
o   Delegado por el Comité Olímpico Colombiano, para cursar especialización en “Formación Deportiva y en Entrenamiento de Alto Rendimiento”. Solidaridad Olímpica – Comité Olímpico Internacional. México D.F. 1.977.
o   Especialización en Administración Deportiva “Organización Creación y Administración de Escuelas y Centros de Formación Deportiva para Entrenadores de Alto Rendimiento a Escala Mundial y Olímpica”. Centro Deportivo de Capacitación Olímpica de Moscú. Moscú - URSS 1.983.
o   Primer nivel de Investigación Deportiva. Centro Olímpico de Moscú. Moscú – URSS. 1.983.
o   Especialización y actualización en Baloncesto de Alto Rendimiento para Entrenadores Mundialistas y Olímpicos. Conferencista Boby Night. Olimpiada Mundial Universitaria. Zagreb - Yugoslavia 1.987.
o   Segundo Nivel de investigación deportiva. Academia Internacional de Baloncesto. Zagreb - Yugoslavia 1.987.
o   Post Grado en Metodología de la Enseñanza de la Educación Física en Primaria. Habana – Cuba. 1.990.
o   Seminario Pedagógico “Pedagogía 90”. Habana – Cuba. 1.990.
o   Entre 1967 y 2005 asintió a Cursos, Congresos, seminarios a lo largo y ancho del país. 

viernes, 24 de agosto de 2018

DELIO “Maravilla” GAMBOA RENTERIA 1936-2018

Ex futbolista: "Maravilla" Gamboa fue sin duda considerado uno de los mejores jugadores colombianos de todos los tiempos y uno de los primeros en brillar en el exterior. Falleció en Cali el 23 de agosto de 2018. 

Prestó sus servicios como Veedor en Millonarios (año 2011), club al que estuvo ligado en sus divisiones menores desde su retiro.
Nació en Buenaventura (Valle del Cauca) el 28 de enero de 1936. A sus 19 años se inició en el fútbol aficionado con la selección de su departamento, con la que resultó campeón del torneo nacional. Por su buen desempeño como aficionado fue contratado por el Atlético Nacional para la temporada de 1958. Un año más tarde fue transferido al Oro de México, donde llegó a ser considerado el jugador más importante durante dos temporadas seguidas.
En 1961 participó por Colombia en las eliminatorias al mundial de Chile. En 1962 jugó un único partido en el certamen orbital, pues una lección lo marginó de él. De regreso a Colombia jugó con el Club Millonarios y colaboró en la obtención de cuatro campeonatos consecutivos. Después vinieron las lesiones que lo marginaron de manera constante de las canchas. En 1965 fue trasladado al Santa Fe, último equipo con el que obtuvo un campeonato en 1966. En sus últimos años como profesional estuvo en el Once Caldas, entre 1968 y 1970; y en el Tolima, entre 1971 y 1972. Cerró su carrera con Millonarios entre 1973 y 1974. Sus cualidades como futbolista fueron su organización en la cancha, su tranco largo y su buen cabezazo. Personaje No. 132