viernes, 17 de septiembre de 2010

ENRIQUE URBANO TENORIO “Peregoyo” (1907-2007)

Pionero de fusión y modernización de la música Afropacífica, nació en Buenaventura en 1917. Sus padres, el indio Feliciano y la negra Eustaquia, eran de Timbiquí, (Cauca), por eso tenía el cabello liso y la piel tostada. Fue el quinto de ocho hermanos, su madre murió en el último parto cuando él tenía ocho años y desde ese entonces vivió con Lidubina, su hermana mayor. Era hermano del senador de la República Néstor Urbano Tenorio, en cuyo honor fue bautizado el parque principal de Buenaventura. Su esposa, Inés Sánchez de Burbano, murió un mes antes de la muerte del compositor que murió el 18 de octubre de 2007 a los 90 años en Cali. La palabra ‘Peregoyo' es una variante del vocablo típico ‘emperegoyado' que se da a la persona que siempre esta bien vestida y eso era ya natural en el maestro. Enrique era dueño de una infinita calma que le ayudó a desempeñar varios oficios con delicadeza, fortaleza y mucha alegría. Además de las serenatas, cuando era muchacho trabajaba en el puerto como ayudante del maquinista en una draga. Le gustaba escribir, dibujar y cantar. Por eso, superada la época de la máquina, se hizo profesor de la materia de educación estética, que comprendía la enseñanza del dibujo, la música y la caligrafía en el Colegio Pascual de Andagoya, allí trabajó más de 35 años.
Después de la música, la enseñanza fue su segunda pasión y la que le dejó una pequeña pensión para sobrevivir hasta los últimos años de su vida. También trabajó como locutor en reemplazo de su hermano Néstor en el programa ‘Mensajes Portuarios', en una emisora propiedad de los Ferrocarriles Nacionales, convirtiéndose en el primer locutor con licencia en Buenaventura. Peregoyo sintió desde niño una inclinación hacia la música. Dicen que nació músico, aprendió a tocar de oído y viendo tocar instrumentos de cuerda (bandola, guitarra, violonchelo y violín). Luego estudió composición y aprendió a tocar el saxo. Sin conocimientos musicales se inició como instrumentista de bombo y platillos en la única orquesta con formación académica que había en Buenaventura, ‘Los Barbacoanos'. Desde un principio, el maestro hizo un verdadero trabajo de investigación musical de manera empírica, pues se nutrió de la música raizal afro de los montes, las selvas y los ríos de la costa. En su primer longplay que salió al mercado recogió el ritmo madre del currulao, el abozao chochoano, el aguabajo, el porro, el arrullo y el son montuno del caribe, e incluso incorporó el ritmo de la descarga, a semejanza de las orquestas cubanas.
Los 60's, la época dorada del combo Vacaná: Su pasión musical en grande fue un poco tardía. Sólo después de los cuarenta años se dedicó de lleno a lo suyo, a hacer música para todos. Fue cuando dio vida al ‘Combo Vacaná', con el propósito de amenizar la fiesta de la Virgen del Carmen, en junio. No tenía interés comercial. En esta agrupación tocaba saxofón. Se atrevió a grabar y entonces surgió un sencillo con los discos ‘Mi Peregoyo' y ‘Mi San José', en la voz de la inmortal de Leonor González Mina, bien llamada ‘La Negra Grande de Colombia'. El grupo y su director fueron cogiendo fama y los bonaverenses ya no sólo lo querían escuchar en la fiesta de la Virgen, sino en encuentros bailables de diferente índole. Discos Fuentes lo buscó y le abrió sus estudios para que grabara su primer larga duración y allí quedaron grandes éxitos, como ‘La palma de chontaduro', ‘La Pluma'; ‘Río de Juajui', ‘Martha Cecilia' y ‘Mi Buenaventura', este último convertido en un verdadero himno de aquel municipio.
La vejez: El pelo azabache se puso totalmente blanco, la gloria poco a poco se transformó en olvido, llegaron las enfermedades y de todo aquello sólo quedó una precaria pensión de docente.
Se fue de su casa en la Calle El Naranjito, de Buenaventura, con la única esperanza de volver. En Cali, en silla de ruedas y con la memoria esquiva, componía en un cuaderno y recibía las visitas de su ‘Combo Vacaná', que no deja de sonar. Peregoyo es una página bíblica de nuestra historia musical, el comienzo de una gran aventura, el papá de todos aquellos que hoy están; él tocaba en nombre de los viejos campesinos que vieron nacer esta música, de todos los pescadores y agricultores que la hacen vivir cada día. Esta es la larga historia de una región invisible, virtual, subterráneo sin quererlo ser y que poco a poco empieza a revelar su riqueza al mundo. Enrique le cantó siempre al mar, a las mujeres de su tierra y a sus tradiciones.
Tomado de: Centro Virtual Isaacs

5 comentarios:

  1. Un buen hombre, que dejo un legado para las futuras generaciones...

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  2. Gracias por el artículo. Encontré que también hay un documental:
    http://vimeo.com/14272215

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  4. aqui encontraran un buen tema del gran peregoyo
    http://www.youtube.com/watch?v=pjTMp54l1aM

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